La Guerra del Paraguay, 1865-1870

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Re: La Guerra del Paraguay, 1865-1870

Mensaje por Esteban McLaren el Mar Dic 10, 2013 4:20 pm

Jack_Earthquake escribió:Ford, cuales barcos paraguayos fueron hundidos? Como fue su comportamiento durante la batalla?

No quiero exagerar pero las fotos son históricas, nunca las habia visto.

por lo que tengo entendido, los cañones medidos por "libras" (la vieja clasificación británica que perduró hasta los 1960) se referian a las libras que pesaba cada munición. En el caso de la Araguary, los cañones requerían munición de 14,5 kg y 30,8 kg, pero en términos de milimetros de la boca fuego a que calibre correspondian? 100mm, 150mm? Tienes idea de ello?

un gran saludo
jack, el cañon de 68 libras tenía un diámetro de boca de 8 pulgadas lo que nos da 203,2 mm. el de 32 habría que calcularlo, correspondían al peso de una esfera de hierro sólida que indicaba el calibre
te envio la imagen de un cañon de 32 libras y sus municiones
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Esteban McLaren
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Re: La Guerra del Paraguay, 1865-1870

Mensaje por Esteban McLaren el Mar Dic 10, 2013 4:20 pm

SiberianSky escribió:Ford:
donde queda ubicado geograficamente los lugares de batallas de la Guerra del Paraguy? Especialemten donde que Humaitá, Estero Bellaco y Curupaity?
Las podes ubicar desde el Google Earth? O por lo menos indicame donde queda y yo las subo.

saludos
A continuación posteo un mapa general con las ubicaciones de las batallas
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Esteban McLaren
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Re: La Guerra del Paraguay, 1865-1870

Mensaje por Esteban McLaren el Mar Dic 10, 2013 4:21 pm

SiberianSky escribió:Ford:
donde queda ubicado geograficamente los lugares de batallas de la Guerra del Paraguy? Especialemten donde que Humaitá, Estero Bellaco y Curupaity?
Las podes ubicar desde el Google Earth? O por lo menos indicame donde queda y yo las subo.

saludos
Disculpa, el mapa que subi anteriormente era muy inexacto, pero sirve para ubicar geograficamente el lugar, posteo a continuacion uno más exacto, la zona de los grandes combates de 1866/67/68 fué el ángulo formado por los ríos Paraguay y Paraná, concretamente en los alrededores de la fortaleza de Humaitá: en esa zona se pelearon las batallas más grandes de la guerra: Tuyutí (24/05/1866), Estero Bellaco(2/05/1866) y Curupayty(22/09/1866)
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Esteban McLaren
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Re: La Guerra del Paraguay, 1865-1870

Mensaje por Esteban McLaren el Mar Dic 10, 2013 4:21 pm

Acá encontré a Humaitá, en esa estrategica curva del Rio Paraná, fortaleza casi inexpugnable paraguaya.

No se ve muy claro porque Google no captura con la misma calidad todo los sectores que mapea.

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Las coordenadas son:

27° 2'60.00"S
58°32'60.00"W

Departamento de Neembucú, Paraguay.

un abrazo

Esteban McLaren
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Re: La Guerra del Paraguay, 1865-1870

Mensaje por Esteban McLaren el Mar Dic 10, 2013 4:21 pm

Esteban McLaren escribió:Acá encontré a Humaitá, en esa estrategica curva del Rio Paraná, fortaleza casi inexpugnable paraguaya.

No se ve muy claro porque Google no captura con la misma calidad todo los sectores que mapea.

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Las coordenadas son:

27° 2'60.00"S
58°32'60.00"W

Departamento de Neembucú, Paraguay.

un abrazo
Magnífico, Esteban, la foto está magnífica, excelente, es casi la misma forma que elaboró el Coronel Ing. Jorge Thompson, súbdito británico que había llegado al Paraguay en 1859 para disenar los tramos del ferrocarril. Dicho profesional se quedó en Paraguay y se unió al ejército convencido de la causa paraguaya. (Las razones de su venida al Paraguay fueron más bien por motivos de salud, supongo que sufría de tuberculosis, un mal muy común en ese tiempo en Europa, y le recomendaron un clima más benigno). De cualquier manera, pronto se ocupó de dirigir todas las obras de ingeniería militar, aunque el no era ingeniero militar sino civil -realmente topógrafo, porque en esa época aún no exitía la carrera-.
Levantó los primeros planos topográficos de toda el área cercana a Humaitá, donde se desarrollaron los combates más importantes de la guerra. A él se le deben gran parte de las fortificaciones de Humaitá, Curupayty, Tebicuary, Angostura, que aunque fueron rebasadas por los aliados, fué a costa de miles de bajas.
En 1868 fué tomado prisionero por los aliados al rendirse la guarnición de Angostura, en el Pikysyry, que él comandaba.
Publicó en 1869 "La Guerra del Paraguay" uno de los libros más importantes escritos sobre la guerra vista del lado paraguayo.

Esteban McLaren
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Re: La Guerra del Paraguay, 1865-1870

Mensaje por Esteban McLaren el Mar Dic 10, 2013 4:21 pm

Hola Ford gusto en verte, muy buenas las imagenes de los buques paraguayos que subiste

A continuación publico una breve reseña de los blindados utilizados por Brasil durante dicho conflicto, este lo hice tiempo atras en un rato de ocio Laughing Laughing

Que la disfruten,

Saludos

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Re: La Guerra del Paraguay, 1865-1870

Mensaje por Esteban McLaren el Mar Dic 10, 2013 4:22 pm

Muy buen resumen, Mangosta.
La primera utilizacion de buques blindados en combate en Sudamérica se dio en la guerra de la Triple Alianza, los brasileros desplegaron los primeros en abril de 1866, cuando estaban los aliados por cruzar el rio Paraná. En ese entonces tenían 4 buques blindados, con el tiempo llegarían a desplegar 12 encorazados. Las acciones más difíciles que les cupo realizar fueron los forzamientos de los pasos artillados de Curupayty, Humaitá, Tebicuary y Angostura. Realmente desde el principio podrían haber atravezado estas posiciones sobre el Rio Paraguay y llegar a Asunción sin mayores pérdidas, pero les tenían un respeto desmedido a la artillería paraguaya, que ni siquiera era rayada (al principio de la guerra) y no significaba una amenaza real para la flota blindada.
Los primeros buques blindados se emplearon en la guerra de Crimea, cuando las baterías acorazadas flotantes francesas silenciaron los fuertes rusos de Kinburn en 1855. Luego los norteamericanos emplearían naves blindadas a partir de 1862, con el CSS Virginia y el USS Monitor como los primeros blindados que se enfrentaron en combate en la historia. A partir de entonces se daría un enorme impulso a este tipo de naves de guerra, tal es así que sólo 4 anos después de la célebre batalla de Hampton Roads, la primera entre naves acorazadas, los brasileros ya tenían 4 buques acorazados frente a las costas de Paraguay. El primer combate en alta mar entre naves acorazadas fue la batalla de Lissa o de Vis, en junio de 1866 entre las flotas austríaca e italiana que fué derrotada.

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Re: La Guerra del Paraguay, 1865-1870

Mensaje por Esteban McLaren el Mar Dic 10, 2013 4:22 pm

SOLANO LÓPEZ
Soldado de la gloria y del Infortunio

por Arturo Bray

CAPITULO 4
EL MARISCAL

Pag 1

¿Tenía el mariscal López su plan de operaciones al entrar el Paraguay en
guerra? Sin duda. Así es de creer, porque ningún conductor de ejércitos inicia operaciones militares sin antes haber pasado – aunque no sea sino “in mentibus” – por las fases preparatorias que preceden a toda acción de guerra, esto es: el estudio de la situación – el enemigo, nosotros, el terreno – que comprende los sucesivos procesos de información, análisis y síntesis; la concepción de la idea operativa o de maniobra; y por último, la decisión, resumen y compendio de la voluntad del jefe, traducida luego para la fase final de la ejecución, en directivas y órdenes. Esta trabajosa, y a veces, larga tarea la realiza el Mando con la colaboración íntima y constante del Estado Mayor, organismo técnico destinado a reunir, clasificar y ordenar los diversos elementos de juicio que el jefe necesita para adoptar su decisión, hecho lo cual, el referido organismo, haciendo entrar en funciones la labor coordinada de sus distintos departamentos – operaciones, informaciones, transporte y
abastecimiento – traduce la decisión del jefe en órdenes a unidades, armas y servicios. Mas la responsabilidad es siempre una, como uno es el mando, atributos indeclinables del jefe y que éste no puede delegar jamás, sin despojarse del mando mismo; el Estado Mayor viene a ser, de esa suerte, simple organismo asesor, traductor e intérprete de la voluntad del jefe, al par que mecanismo ejecutor y fiscalizador, pero sin voluntad propia y trabajando siempre en el anonimato y en la oscuridad.

Por aquellos tiempos, los Estados Mayores no pasaban de ser simples
ayudantías, más o menos frondosas, desprovistas de la complejidad,
diversidad e importancia que alcanzaron luego con el correr del tiempo y como consecuencia de la evolución del armamento, del desarrollo de los servicios llamados auxiliares y de la multiplicación de los efectivos, cada vez más numerosos, así como por obra de la creación de las Grandes Unidades,

Pag 2

denominadas cuerpos de ejército, ejércitos y grupos de ejército. La gran
extensión del campo de batalla y la imposibilidad absoluta de que el jefe se hiciera presente en el terreno de la acción en todo momento dieron origen a la iniciativa, facultad discrecional otorgada por los reglamentos modernos a los mandos subordinados, autorizando a éstos a modificar las órdenes recibidas del superior, si a su juicio, la situación del instante dejaba de ajustarse a la apreciación del superior en el momento de dictar éste sus disposiciones, mas asumiendo por esta desobediencia consentida y beneficiosa plena responsabilidad. Sin esta facultad se haría poco menos que imposible ejercer el mando en las guerras modernas, desde que los propios reglamentos admiten que “una vez entradas las operaciones en su fase de ejecución, el jefe no tiene sobre ellas más influencia que mediante el empleo de sus reservas”. En otros
términos la ejecución queda virtualmente en manos de los subordinados –
según el mayor o menor grado de iniciativa que estén autorizados o
capacitados a desplegar – pero la responsabilidad permanece una e invariable: pertenece al jefe y nadie más, aun cuando los errores cometidos sean imputables a cálculos fallidos del Estado Mayor o a errores de ejecución por parte de los mandos subordinados. En esto no ha variado la ética del arte de la guerra en los siglos que lleva el mundo de existencia.

Mas en aquellos buenos tiempos – mitad del siglo pasado – la facultad
reglamentaria de la iniciativa no era conocida, y menos aún tolerada. La
obediencia era ciega y las órdenes estaban para ser cumplidas a la letra. Quien así no lo hacía – y aunque ello originara luego el éxito inesperado – pasible quedaba de la severísima sanción que los códigos militares aplicaban al desobediente. En razón de esa doctrina de rígida sujeción, el jefe estaba obligado a ubicarse en las proximidades inmediatas del sitio de la acción, vigilando sus alternativas y variantes al través de su catalejo, o desplazándose sucesivamente hacia uno u otro sector de la lucha a galope tendido de su caballo, a fin de poder modificar con tiempo sus disposiciones anteriores, si la marcha de la batalla dejaba de ajustarse a su concepción original, o bien para hallarse en condiciones de ordenar de inmediato las maniobras conducentes a

Pag 3

parar una reacción inesperada del enemigo. La superficie relativamente
limitada del campo de batalla, el escaso alcance de los proyectiles y los
efectivos proporcionalmente poco numerosos, permitían esta ubicuidad y
cercanía del jefe. Bonaparte constituye un ejemplo típico del conductor que está en todas partes en el momento oportuno y que – como ocurrió en Arcola – no vacila en arrojarse a las primeras líneas de combate, cuando presume que su acción personal puede servir para reanimar la moral de sus tropas. Mas cuando los ejércitos del corso genial alcanzaron efectivos considerables y desusados para aquella época – tal sucedió en la campaña de Francia – vino lo inevitable: Napoleón no encontró ya posible ubicarse en todas partes a un mismo tiempo y sobrevinieron las derrotas, porque sus mariscales – gente de mucha bravura y arrojo – eran incapaces de desplegar la menor iniciativa, en parte por falta de capacidad profesional, y en parte, por estar compenetrados de aquella doctrina de la obediencia ciega, habituados como estaban a conducirse bajo la mirada vigilante y avizora del emperador, que todo lo veía y todo lo disponía por sí propio.

Es de mucha conveniencia y no menos oportunidad tener presente los
referidos conceptos al juzgar las acciones de guerra mandadas ejecutar por el mariscal Solano López, el cual sin otorgar a sus generales el más escaso margen de iniciativa, tampoco acostumbraba hacerse presente en el campo de batalla. Y no se diga que fuera ello debido a cierta pusilanimidad de su ánimo, desmentida desde luego por hechos y constancias, porque hacerse presente en el campo de batalla significaba, en aquellos tiempos, situarse a uno o dos kilómetros de la línea de fuego, distancia que – dado el alcance de las armas de entonces – daba al jefe ancho margen para su seguridad personal y para la creación de ese ambiente de sosiego espiritual y serenidad mental que requiere el ejercicio del mando superior en acción de guerra. Solano López jamás ejerció este mando en forma directa, personal y activa, salvo acaso en Lomas Valentinas, que más que una batalla en regla, fue una sucesión de combates de retaguardia.

Pag 4

Que el mariscal Solano López tuvo su plan de operaciones al iniciarse la
guerra con Brasil y Argentina no admite dudas, mas sobre los detalles,
objetivos y naturaleza de ese plan, nada sabemos, pues no han quedado
constancias de las órdenes expedidas, o si quedaron, ellas se han extraviado o están ocultas. Sólo podemos juzgar la maniobra operativa del jefe paraguayo a la luz de los movimientos de sus ejércitos y a través de algunos – muy pocos – documentos que la historia nos ofrece. Y esto de andar a tientas en cosas de tanta gravedad sus peligros tiene, y no el menor de ellos es caer en interpretaciones antojadizas, erróneas y contrarias a la verdad.

La expedición de Matto Grosso pudo haber tenido uno de estos tres
objetivos: infligir un golpe al poderío brasileño en el norte; eliminar un
eventual peligro a retaguardia del principal teatro de operaciones; o hacerse de armas, pólvora y pertrechos. Pueden descartarse los dos primeros, y por estrecha correlación entre los mismos: el poderío militar del Imperio en el norte era insignificante y se reducía a unidades aisladas de guarnición en fortalezas arcaicas, como la de Coimbra; ningún peligro inmediato podían ofrecer aquellas guarniciones en la estrategia global de nuestros ejércitos, en razón de las distancias y de la ausencia de vías de comunicación, que les cohibía realizar un inesperado desplazamiento hacia el sur; agréguese a ello el hecho de dominar el Paraguay el río del mismo nombre en todo su curso al norte de Asunción y se percibirá que por ese lado, nada podía amenazar en forma perentoria la seguridad de nuestras fuerzas. Queda la tercera hipótesis como la única aceptable: la expedición a Matto Grosso no tenía otro objeto que el de enriquecer nuestro material de guerra, circunstancia que aporta una prueba más de que no andábamos muy abundantes de él.

En el sur estaba el núcleo principal de las fuerzas enemigas y por allí
había de venir luego la invasión; necesario era, pues, destruir el ejército
brasileño y paralizar la movilización argentina – de suyo lenta – con una
ofensiva fulminante, que era lo ajustado a nuestra situación geográfica y
estratégica. Así parece haberlo comprendido el mariscal al disponer las
campañas de Uruguayana y Corrientes, mas aquella diversión sin causa

Pag 5

suficiente que significó la expedición a Matto Grosso – que más parece un
golpe de mano que una campaña en forma – constituyó un atentado contra el principio fundamental de “la concentración de los medios y de los esfuerzos”, así como contra el precepto que manda reunir todas las fuerzas disponibles allí donde se espera alcanzar la decisión. ¿A qué perder tiempo precioso en una expedición destinada a eliminar un supuesto y remoto peligro en Matto Grosso cuando – según afirman algunos – la idea estratégica de Solano López era marchar de inmediato sobre Montevideo – que continuaba resistiendo al asedio de los brasileños – para allí unirse a los orientales del Partido Blanco y llevar juntos la guerra al Imperio? Para Clausewitz, la sorpresa consiste en tener superioridad en el instante y sitio decisivos.

***

El general Wenceslao Robles, al mando de 3 mil hombres de infantería y
800 de caballería, desembarca en Corrientes el 14 de abril de 1865 y luego de reunírseles más fuerzas hasta alcanzar un efectivo de 25 mil hombres, avanzan hacia el sur con escasa oposición, o mejor dicho ninguna, y orillando el río Paraná llega a Goya con sus fuerzas intactas. Allí hace alto, “pide órdenes”, despilfarra el tiempo y evidencia una absoluta falta de “voluntad de vencer”, acervo moral indispensable en todo comandante de tropas. A menos, claro está, que las órdenes de Solano López hayan sido esperar allí.

Entretanto, el teniente coronel Antonio de la Cruz Estigarribia, al mando
de otra columna – unos afirman que de 15 mil hombres – cruza el Alto Paraná por la Villa de la Encarnación, penetra en el territorio de Misiones y sin librar acciones de importancia, se desplaza con su ejército hacia el sur, costeando el río Uruguay.

¿Cuál puede haber sido la misión de cada una de estas dos columnas, que marchan paralelamente y separadas por una franja de 250 kilómetros de anchura? Pues avanzar rápidamente y sin empeñar acciones parciales ni preocuparse en demasía por su retaguardia o sus flancos, sea para efectuar su eventual juntura en la desembocadura del río Uruguay, sea para que Estigarribia llegue a Montevideo, mientras simultáneamente Robles cae sobre

Pag 6

Buenos Aires. Separarse para la marcha y unirse para la batalla, como lo exige el clásico principio. Estigarribia y Robles protegen recíprocamente sus flancos, y la provincia de Entre Ríos, si no es afecta, tampoco es de momento adversa al invasor; de todos modos, el ejército argentino – que se hallaba entonces en los pasos iniciales de la movilización, ejecutada a fuego muy lento – no está en condiciones de introducir una cuña entre ambas columnas. Y los brasileños, mientras se sostenga Montevideo, amarrados están al territorio oriental. El río Paraná protege, por otro lado, el flanco derecho de Robles y el Uruguay el izquierdo de Estigarribia. La concepción estratégica no parece estar del todo
mal y hasta aquí, las cosas no andan demasiado descabelladas. Que la idea de maniobra de Solano López, en su esencia, nada tenía de ilusoria o atolondrada lo atestiguan opiniones de mucho fuste.

“Si López hubiera dirigido con energía su ofensiva en la dirección conveniente, habría podido, a pesar de la pérdida de tres meses, dar a la guerra un giro distinto del que tomó medio año más tarde”. (Von Wersen). Los tres meses a que alude el militar prusiano se refieren a la demora ocasionada por la expedición a Matto Grosso, sin verdadero objetivo militar de importancia. Y el general Garmendia piensa lo
siguiente:

Si en vez de tantos desaciertos, cuando López estaba mejor preparado que los aliados y tenía a su disposición un poderoso ejército en momentos en que sus contendores no podían oponerle ni la tercera parte de sus fuerzas, hubiese é lanzado 60.000 hombres sobre Río Grande y el Estado Oriental, habría presentado otra faz esta guerra.

Ya se verá luego que los desaciertos no fueron tanto de López como de
sus subordinados, incapaces los unos, desobedientes los otros, ineptos todos.

Don Estanislao Zeballos, sin ser militar, también opina:

Las fluctuaciones de López y falta de audacia y de pericia militar fueron causas de que no invadiera Buenos Aires al frente de 40 mil soldados irresistibles, dominara la capital y se cambiaran los rumbos de la civilización.

Pag 7

Por su parte, el coronel Beverina afirma que en toda la provincia de
Corrientes, así como en la de Entre Ríos, no había entonces un solo soldado argentino de línea.

Y el general Plácido López escribe a Urquiza con fecha 10 de marzo de
1865:

A V. E. no le son desconocidos que esta División a mi cargo está completamente desarmada; no existe una sola carabina ni un solo sable; las pocas lanzas que tengo están completamente inútiles.

Mas la ejecución de la idea de maniobra se tornó en desastre. No hubo
mando único, ni coordinación entre las dos columnas ni enlace entre sus
elementos. El mariscal permanece en Asunción, con su “poste de
commandement” a más de 500 kilómetros del teatro de operaciones, que no del teatro de la guerra, cosas bien distintas.

Que aquella fue la maniobra operativa concebida por el presidente
paraguayo parece desprenderse de los términos por él empleados en su
proclama lanzada al tener conocimiento de la rendición de Uruguayana y cuyo párrafo pertinente dice así:

“Esta desgracia es la consecuencia del olvido de todos los deberes del soldado y del ciudadano y de la infracción a mis órdenes. Ya el sargento mayor Duarte con una pequeña fuerza dependiente de aquella división, también en contravención a mis órdenes, libró el 25 de agosto un combate en Yatay contra todo el ejército aliado, en vanguardia del
enemigo, al mando de nueve generales, sin el menor auxilio del cuerpo principal del teniente coronel Estigarribia, estando únicamente separado por el ancho del río, con tiempo y medios de pasaje.”


Y en carta que dirige a Cándido Bareiro, escrita desde Humaitá con fecha

Pag 8

8 de octubre de 1865, vuelve a insistir:

“La pequeña división del Uruguay ha sido perdida, sin que ninguna falta material pueda hacerme, si bien es sensible moralmente y más todavía, cuando ha sido por infracción a mis órdenes.”

Surge con evidencia de ambos documentos que Estigarribia desobedeció
una orden y que su misión era conservar intactos sus efectivos para
operaciones ulteriores, sobre cuya naturaleza nada sabemos. Duarte empeña una acción parcial desastrosa y, ya empeñado, no recibe apoyo de Estigarribia; a la desobediencia de ambos jefes se une la ausencia de la camaradería en la batalla de que hace gala Estigarribia y el desprecio absoluto a aquella máxima que ordena “acudir siempre adonde se oye tronar el cañón”. Mas no hacemos aquí historia militar, sino simple relación de sucesos.

Sea como fuere, y de fijo más por ineptitud que por desobediencia
deliberada, el plan operativo de Solano López culminó en el más rotundo de los fracasos, perdiéndose así la única y última oportunidad de una victoria relámpago. Estigarribia – torpe en la concepción y lento en la ejecución – se deja encerrar en la ratonera de Uruguayana y allí, tras terribles privaciones y cuando nada le quedaba ya por hacer, rinde su ejército al propio emperador del Brasil, que se había trasladado en persona al teatro de operaciones, tanta fue la importancia dada por los brasileños a aquella columna paraguaya, circunstancia que no hace sino recalcar la alta jerarquía estratégica de su misión. Para los aliados, la rendición de Uruguayana es más victoria política que brillante hecho de armas, conforme lo admite el propio Paranhos al escribir:

“Celébrese y celébrese ruidosamente la rendición de Uruguayana, mas no se pretenda elevar este hecho a la categoría de epopeya militar. Éramos cuatro contra uno y los generales y generalísimos que estaban al frente de nuestras tropas eran las principales figuras de América, mientras que el odioso enemigo sólo contaba con la obscura espada y

Pag 9

el oscuro nombre de Estigarribia.”

Robles, por su parte – endeble de carácter, ambicioso, de pequeñas
ambiciones, el “tío de mala vuelta”, que dice nuestra gente –, se detiene
vacilante en Goya y entra en picoteos amorosos con el enemigo, por
intermedio del coronel Fernando Iturburu, jefe de la “Legión Paraguaya”, quien le insinúa malevolente y de segunda mano, se pase al enemigo, prometiéndole este mundo y el otro si tal traición llegara a consumar. Julio Victorica en su obra “Urquiza y Mitre” hace las siguientes y curiosas revelaciones sobre aquel hecho:

“El general Urquiza, por medio de agentes hábilmente seleccionados, había negociado la defección del general paraguayo Robles con todas sus fuerzas. Robles debía volver sus armas contra el dictador de su patria y ser, con su fuerte división, la vanguardia del ejército libertador del Paraguay. Sólo se esperaba para ejecutar lo convenido, que
incorporado el general Paunero con las fuerzas a sus órdenes al cuerpo de ejército entrerriano del general Urquiza, avanzase éste hasta hallarse en condiciones de facilitar, apoyándola, la evolución de Robles, pues de otro modo se encontraba en la imposibilidad de realizarla. Estaba este plan tan bien combinado, que el éxito era seguro, y como según
solemnes declaraciones de la alianza, su sólo objeto era derrocar al tirano del Paraguay, éste no habría podido contrarrestar el efecto de la defección de uno de sus más distinguidos generales y habría caído seguramente.”


Fernando Iturburu – jefe de la “Legión Paraguaya” y agente de Urquiza
para la traición proyectada de Robles – era un comerciante paraguayo que allá por 1850, se había establecido en Concordia, de donde pasó a Buenos Aires en 1854, dedicándose a negociar en lanas, cueros de venado y vacunos y plumas de avestruz. De que ya entonces llevaba metido entre ceja y ceja la idea de “libertar” a su patria es prueba evidente esta carta que Iturburu dirigió a Urquiza el 9 de abril de 1856, y cuyo estilo y redacción se comentan por sí solos:

Pag 10

“El afecto que en silencio le he profesado (como todo paraguayo de buen sentido, desde el año 49) proviene de que hemos visto en Vd. a nuestro futuro libertador, al hombre único que podría hacer la felicidad del desgraciado Pueblo paraguayo, librándolo de la brutal
tiranía que sobre él pesa.

Se habla públicamente, señor General, de una alianza entre el Brasil y la Confederación Argentina, y le diré que ella dará grandiosos y felices resultados a la América del Sur. Para los paraguayos no lo será si el déspota y su descendencia, que hoy gobiernan, siguen siendo siempre los árbitros de su destino.

Si entre los bienes que debe traer esta alianza es uno de ellos la libertad de mi país, desde hoy me pongo de todo corazón y sin reserva a su disposición, como pondré también a varios compatriotas de reputación bien sentada para con mis paisanos. Ellos y yo haremos sentir nuestra voz en el corazón del suelo paraguayo, publicando la justicia de
su causa y la conveniencia de su adopción para los paraguayos. Estos tienen muy buen sentido y llegado el caso, lo mostrarán.
En estos momentos nada debo ocultar a Vd. considerando mi primer deber hablar la verdad, sin que por ello me retraiga, ni menos que pueda recaer en mi la nota de adulación, porque nunca y a nadie he sabido adular. La revelación, pues, de una verdad necesaria me impone el deber de decirle que goza Vd. entre los paraguayos la más grande reputación que pueda tener un esforzado Capitán, un valiente guerrero. Su solo
nombre vale como un ejército para mis compatriotas. Vale más, pues vale la victoria, que con su sola presencia la creo tan segura que no trepido afianzarla con mi existencia puesta, como la pondré voluntariamente entre sus manos, cuando llegue el caso. Si a
esta reputación que goza el general Urquiza pudiésemos añadir la de Libertador, su nombre ocupará todo el espacio de la tierra paraguaya. No crea, señor General, que siempre sus grandiosos beneficios tropezarán con ingratos. El inocente, el buen pueblo paraguayo sabrá medir su gratitud por el beneficio que de Ud. reciba; yo se lo garanto a fe
de caballero y con pleno conocimiento del compromiso que para con Ud. contraigo.”

En medio de un constante y sigiloso ir y venir de cartas entre el jefe
paraguayo y su compatriota, alistado ya desde hace rato este último en las negras filas de la traición – como comprueba el documento que antecede – se

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Re: La Guerra del Paraguay, 1865-1870

Mensaje por Esteban McLaren el Mar Dic 10, 2013 4:23 pm

¿Sabes que hubo cantidad de correntinos y entrerianos (y también uruguayos) que lucharon por Lopez? Los paraguayos tenian un sistema, si alguien desertaba los tipos más próximos a él en la fila eran fusilados... y el tratamiento que dieron a los prisioneros argentinos y aliados fue brutal.
Hubo, por cierto una Legion Paraguaya, compuesta por exiliados paraguayos anti-bellum y prisioneros...

1) el desgaste (estratégicamente poco útil) de la fuerzas las fuerzas de penetración en Mato Grosso.
2) la falta completa de auftragtaktik en los generales paraguayos que entraron en la Mesopotamia argentina, es decir, constantemente pidiendo ordenes al mando central en Asunción.
3) la citada utilización de tropas rendidas paraguayas para fines más que discutibles


Debido justamente a los caprichos de Lopez, que era un pésimo estratega, y que controlaba a sus oficiales muy de cerca, estos tenian miedo a actuar sin sus otrdenes... De ahi el auftragtaktik que mencionás..
Un buen libro sobre la guerra del Paraguay (debido, principalmente a que un amigo mio dio más que suficiente orientacion al autor): Jurg Meister, Francisco Solano López Nationalheld oder Kriegsverbrecher?, Osnabrück: Biblio Verlag, 1987.

Demuestra, de manera convincente que las supuestas victorias paraguayas fueron a menudo derrotas en la que Lopez y su prensa exageraban las perdidas aliadas. Si quieres, puedo subir un resumen que hizo un amigo mio en uno de sus libros al respecto. Esta en inglés y es fácil de seguir. En el Matto HGrosso y otros lugares, los paraguayos capturaron varios miles de armas de fuego, municiones y suficientes viveres que pemitieron mantener sus fuerzas equipadas..
Saludos

Batalla de Tuyutí (por el pintor argentino Candido Lopéz)
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Re: La Guerra del Paraguay, 1865-1870

Mensaje por Esteban McLaren el Mar Dic 10, 2013 4:24 pm

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Re: La Guerra del Paraguay, 1865-1870

Mensaje por Esteban McLaren el Mar Dic 10, 2013 4:24 pm

Para comenzar, coincido con Brunner con sus opiniones y lo felicito por el material serio y documentado que publica. Antes que nada, para hablar de la Guerra del Paraguay (conocida en Paraguay como la Guerra del 70 o de la Triple Alianza), hay que despojarse de favoritismos y nacionalismos cegadores y abordarla -si es posible- con la máxima objetividad.

Publico algunas imágenes que nos ayudarán a visualizar mejor esta etapa de la historia de nuestros paises, trata sobre armamento de la infanteria en ese conflicto.

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Re: La Guerra del Paraguay, 1865-1870

Mensaje por Esteban McLaren el Mar Dic 10, 2013 4:24 pm

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Re: La Guerra del Paraguay, 1865-1870

Mensaje por Esteban McLaren el Mar Dic 10, 2013 4:25 pm

Si bien en la guerra del Paraguay se emplearon mayormente fusiles de avancarga, también canones de avancarga, pero ya estriados, aunque una buena cantidad de ánima lisa y pedernal(la mayoría de los fusiles argentinos al comienzo de la guerra y la gran mayoria de los fusiles paraguayos), y fueron pocos los canones de retrocarga, se podría decir que en tecnología la guerra del Paraguay fue una prolongacion de la guerra de Secesión. A estas dos guerras se las considera "Las ultimas guerras antiguas y las primeras guerras modernas".

Un arma realmente innovadora, tanto por la tecnología y las tácticas que generó fué la carabina Spencer, inventada por Christoper Miner Spencer en 1860, consiguió que fuese adquirida por el ejercito Unionista, gracias a oficiales visionarios como John Wilder que lo convirtió en arma de su ïnfanteria montada" que la utilizó con sorprendente éxito en acciones como Hoover Gap (1863). Esta innovadora arma de repetición y cartucho metálico, porveía una cadencia de fuego impensada para las armas reglamentarias de avancarga (20 disparos por minuto contra 2).
Cuando los brasileros supieron de esta arma, el comandante general Caxias solicitó su adquisición, y recién en 1867 se recibieron las carabinas que armaron a la caballeria en operaciones en el Paraguay.

Fue sin duda el arma más moderna empleada en la guerra.

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Re: La Guerra del Paraguay, 1865-1870

Mensaje por Esteban McLaren el Mar Dic 10, 2013 4:25 pm

Continuo subiendo la seccion de "Conflict in the Southern Cone" dedicadas a la Guerra del Paraguay-El autor (a quien conozco desde 1958-desde la secundaria tiene una capacidad enorme para sintetizar-aun asi, cuando los proefsores nos pedian una monografia , uno de llos, la madre de otro viejo amigo me confesó años después: "Nosotros temblabamos cuando Georg entregaba sus trabajos, pues no bajaban de las 30 páginas escritas a máquina, con notas bibliográficas y bibliografia. Le llamábamos "Thirty Page George" Laughing Laughing

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Re: La Guerra del Paraguay, 1865-1870

Mensaje por Esteban McLaren el Mar Dic 10, 2013 4:25 pm

Posteo este artículo que envié a un diario de Asunción para que sea publicado el dia 1 de marzo que en Paraguay es recordado como "dia de los Héroes" por la muerte del Mariscal Lopez en Cerro Cora el 1-03-1870

El arma que ultimó a López

RELATO DEL LIBRO “LA GUERRA DE LOPEZ” DE GUSTAVO BARROSO, EDITORIAL VALERIO, 1930.

Cerro Corá, a orillas del Aquidabán niguí, 1º de marzo de 1870


“…el mayor José Simeão de Oliveira, que precedía al general Cámara, va llegando con un piquete, reconoce al fugitivo (López) al que acompañan algunos paraguayos, y grita a un sargento:
La vae o López! Atire! Faca fogo! (Ahí va López! Dispare! Haga fuego!)
El subalterno lleva la carabina Spencer a la cara y aprieta el gatillo varias veces. Uno de los jinetes enemigos liberado del entrevero en que huía con el dictador cae al charco pesadamente, con la espalda sangrando. Era el ministro Caminos…
…Mariscal! -continúa Cámara - soy el general brasilero que comanda estas fuerzas. Ríndase, que le garantizo su vida! Ríndase!
(Cámara) Salta al riacho y se aproxima al grupo de militares brasileros que rodea a López.
La voz del Supremo, ronca, retumba por última vez en la tierra paraguaya, pronunciando una frase de antología:
Muero con mi patria y con mi espada en la mano!
Y su brazo, extendido como un muelle, procura ensartar al general, que se aparta y ordena:
Desarmem este homem! (Desarmen a este hombre!)
...suelta al final su arma, cuya punta se partirá, y que un soldado tomará. Un riograndense, Joao Soares, aprieta el caño de su carabina Spencer en la espalda de López y le da el tiro de gracia.”

Así terminaba una época de la historia paraguaya, y nacía, todavía incierto, un nuevo país.
De acuerdo a este testimonio, el que ultimó a López no fue el soldado Chivo Diablo, sino el jinete Joao Soares de Rio Grande, y lo hizo empleando un arma que se había distribuido ampliamente en la caballería brasilera desde 1967: la carabina norteamericana Spencer.
Puede afirmarse sin equívocos, que esta fue el arma más moderna que se empleó en la Guerra de la Triple Alianza.
La llamada Guerra del 70, por sus características fue considerada, junto con la Guerra de Secesión Norteamericana (1861-1865) como la “ultima guerra antigua y la primera guerra moderna”. En ambos conflictos se utilizaron aún los fusiles que se habían empleado en las guerras napoleónicas de 1805, pesados e imprecisos mosquetes de chispa cuyas enormes balas esféricas apenas alcanzaban 80 metros!! El soldado principalmente recurría a la bayoneta, empleando su fusil como si fuese una lanza.
Así estaba armada la gran mayoría de las tropas paraguayas.
Pero la guerra civil de Estados Unidos había introducido la nueva tecnología al arte de la guerra. Una de estas innovaciones fue el fusil de repetición, con cartuchos metálicos, inventado por Christopher Miner Spencer en 1860.
Este, consciente de la validez de su invento, visitó personalmente al Presidente Lincoln para convencerlo de adquirir su fusil, y este, después de efectuar varios disparos, quedó muy satisfecho con el arma. Lincoln intercedió personalmente ante los extremadamente conservadores mandos militares, apegados a las tácticas napoleónicas y consiguió que el Spencer fuese adquirido.
El resultado fue extraordinario, pues esta innovadora arma podía disparar 20 tiros por minuto, mientras que los fusiles reglamentarios en existencia solo tiraban 2 disparos por minuto! Numerosas batallas fueron ganadas por las tropas de la Unión sobre los confederados gracias a este futurista fusil, y algunos afirman que la misma guerra terminó en menos tiempo gracias a la carabina Spencer (la carabina es un fusil más corto que el largo fusil reglamentario de la infantería, y está destinado especialmente a las tropas montadas).
Al enterarse el General Caxías, comandante general de las fuerzas aliadas en operaciones en el Paraguay, sobre esta prometedora arma, solicitó el Imperio su adquisición inmediata. Para 1867 llegaron las primeras partidas al teatro de operaciones y armaron a la caballería brasilena, que al poco tiempo obtuvo alentadores resultados como lo indican estos testimonios:
“En el combate de San Solano, el 6 de setiembre de 1868, un grupo de jinetes, apenas 57, armados con carabinas Spencer, resistieron a una fuerza de casi 500 hombres de la caballería paraguaya, en cuyas filas hicieron destrozos, y sostuvieron el ataque hasta la llegada de refuerzos.”
“En el combate de Isla Tayi el 3 de octubre de 1867 y en el de Tatayibá, el 21 del mismo mes, que fue un ataque bien combinado para destruir a la caballería paraguaya, nuestras carabinas Spencer obtuvieron maravillosos resultados con sus rápidos y mortíferos tiros, y derrotaron completamente al enemigo, que nunca consiguió hacer una sola carga, como afirmaran algunos de sus oficiales tomados prisioneros.”
Así esta arma pronto dotó a la caballería imperial de una enorme potencia de fuego que pudo rápidamente superar a la brava, pero pobremente equipada caballería paraguaya.
Por supuesto, en la campaña final de las Cordilleras, mayoritariamente conducida por la caballería brasileña, ésta fue el arma principal, de ahí que fuese empleada en la batalla de Cerro Corá.
Hoy día existe un ejemplar de esta arma en el museo Monseñor Juan Sinforiano Bogarín, que fuera donada a este prelado en la época posterior a la Guerra Grande.

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Re: La Guerra del Paraguay, 1865-1870

Mensaje por Esteban McLaren el Mar Dic 10, 2013 4:26 pm

Uniformes de Soldados del Ejercito Imperial Brasileño

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Voluntarios da Patria

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Infantería de Línea Brasileña

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Re: La Guerra del Paraguay, 1865-1870

Mensaje por Esteban McLaren el Mar Dic 10, 2013 4:26 pm

Uniformes del Egército (sic) Argentino
Guerra del Paraguay

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Guerra del Paraguay, uniformes. De izq. a der.: soldado de perfil con uniforme de Guardia Nacional de Caballería; de frente soldado con uniforme de Infantería de Línea; de perfil y al ctro. Guardia Nacional de Infantería de frente con uniforme de Infantería de Línea; a la izq. Guardia Nacional en posición de marcha. Abajo de cada soldado inscripción. Paula Zingoni.
Acuarela de José Ignacio Garmendia (Museo Histórico Brigadier General Cornelio de Saavedra, Buenos Aires)

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Re: La Guerra del Paraguay, 1865-1870

Mensaje por Esteban McLaren el Mar Dic 10, 2013 4:26 pm

Uniformes uruguayos de la Guerra del Paraguay

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Elementos para la reconstrucción del uniforme de Soldado del Batallón “24 de Abril” en 1865 (Uniforme de gran parada

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Re: La Guerra del Paraguay, 1865-1870

Mensaje por Esteban McLaren el Mar Dic 10, 2013 4:27 pm

Este artículo fué elaborado por un amigo mío, el arquitecto Jorge Rubiani, reconocido historiador aquí en Paraguay, quien presentara recientemente su libro VERDADES Y MENTIRAS DE LA GUERRA DE LA TRIPLE ALIANZA.

Vale la pena leerlo:

¡RECUERDEN PARAGUAYOS!!
Jorge Rubiani



Que las mismas razones que expuso Colombia para atacar un campamento de las FARC en territorio ecuatoriano, motivaron el inicio de la Guerra de la Triple Alianza. Que cuando el Mcal. López ordenó invadir Corrientes luego de que la Argentina negara el permiso para que su ejército transitara su territorio con la intención de ayuda al gobierno uruguayo atacado por el Brasil, el presidente Mitre asistía el operativo imperial con apoyo logístico y sanitario. Recuerden que mientras imponía al Paraguay el peso de una neutralidad hipócrita, daba cobijo a la armada agresora, operando ésta en aguas jurisdiccionales de la misma Argentina como del país agredido. Que la pretensión del gobierno paraguayo se debía a la intención de cumplir Tratados Internacionales firmados en 1851 y que le obligaban a defender la Banda Oriental de cualquier ataque que pusiera en peligro su Independencia. Tratados que -por otro lado- también obligaban a argentinos y brasileños.
En resumen y para recuerdo de quienes aplauden los apegos de la OEA a formalidades que no se cumplen, Colombia afronta hoy el mismo problema que Paraguay antaño: invadió -es cierto- territorio ecuatoriano, lejos de todo peligro a su población civil, para atacar a bandidos colombianos que atacan Colombia desde hace 50 años. Y el operativo fue hecho sin el conocimiento del gobierno ecuatoriano por el motivo que el presidente Uribe expresó muy claramente: “que si pedían permiso, los rebeldes iban a estar preparados”. Finalmente, la posición de la OEA y de los países miembros fue una cuasi condena para Colombia. Pues le exhortaron a que “...no exporte sus problemas a los países limítrofes”.
¿Alguien todavía piensa que las bandas terroristas o de narcotraficantes, respetan dominios territoriales? Si no respetan democracias, si victiman a poblaciones civiles que no responden a sus designios, si no se atienen a sentimientos humanitarios ... ¿puede todavía creerse que respetarán hitos fronterizos? ¿Alguno de estos solemnes e infatuados gobernantes de América que vimos en las transmisiones televisivas puede creer que cualquiera de nuestros países está a salvo de los problemas que afronta Colombia? ¿Alguno se ha preguntado siquiera cómo llegan las armas a sus selvas? ¿Cómo adquieren las bandas de las FARC sus pertrechos? ¿quiénes los suministran? ¿Han concebido acaso el delirio que los irregulares tienen un puerto legal ... o un aeropuerto ... o administran una Aduana? ¡Con semejante hipocresía ¡¡no las necesitan!!

Recuerden paraguayos que la Dictadura que asoló nuestro país no hubiese existido si hubiéramos tenido organizaciones humanitarias útiles y sentido de responsabilidad en los gobernantes del mundo. Ni siquiera se hubiese desarrollado el engendro sin las otras dictaduras del entorno. De las que tuvo aliento y soporte y que le brindaron impunidad mientras la hipocresía internacional les daba silenciosa bendición. Tanto como de créditos que sirvieron para endeudar miserablemente a nuestros países. Recuerden que ningún Estado puede ser eficiente si se le cercenan sus capacidades, si se ignoran sus impedimentos, si se le acentúan rigores que contrastan con la generosa displicencia concedida al accionar de sus enemigos. ¡A nuestros enemigos! Porque ningún demócrata -en serio- puede ser amigo de un terrorista.

Pero así es la “comunidad internacional” con las democracias del sur. Así somos los americanos con los americanos. De tanto sufrir dictaduras y dictadores, creemos que cualquiera que se titula “guerrillero” está “ favor del pueblo”. Y mientras el presidente Bush puede decir al mundo que seguirá violando los derechos humanos y torturando a quien el gobierno norteamericano impute como terrorista, se niega a Colombia la posibilidad de combatir a sus enemigos.

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Re: La Guerra del Paraguay, 1865-1870

Mensaje por Esteban McLaren el Mar Dic 10, 2013 4:27 pm

Brunner escribió:Por mi parte, aparte d resentir al simio de Lopez resieno toda comparacion con George Bush, que entre optras csas es algo que Lopez jamas pudo ser: un hombre blanco y sin cola de mono.... Evil or Very Mad
VIVA BARTOLOME MITRE!

Bueno Brunner, Lopez no es santo de mi devoción, como varias veces mencioné. Tuvo errores garrafales en política exterior, de hecho se alejó demasiado de la cautela que ejercieron los anteriores gobernantes del Paraguay, como el dictador Rodriguez de Francia (mantuvo una neutralidad extrema, a tal punto que Rosas permitia que subiese 2 veces al año un buque al Paraguay, porque sabía que este nunca se aliaría con sus enemigos), o su padre Carlos Antonio Lopez, ni que decir la diplomacia de la epoca de la Guerra del Chaco, el punto mas elevado alcanzado jamás por el servicio exterior paraguayo.

En relaciones exteriores se debe ser muy celoso de los intereses nacionales, y creo que Lopez cándidamente descuidó esto, y a todos nos costó demasiado.

Del escrito creo que es cierto que Mitre tenía un ácuerdo tácito o no con el Imperio del Brasil, pero eso no disculpa a Lopez de enfrascarse en una guerra desastrosa. Mitre tal vez estaba obligado para mantener ese apoyo a fin de apuntalar la tenue unidad argentina.

En cuanto a mono, supongo que te referis a que era un tipo peludo (las crónicas lo confirman), aunque era blanco -al compararlo con Bush decís que este es blanco, dando a entender que Lopez no-. Según el historiador George Thompson los López -en particular Francisco Solano- eran bien blancos, pasarían por trigueños en Inglaterra dice él.

De cualquier manera algunos afroamericanos no han sido malos estadistas: Toussaint Loverture de Haití es un ejemplo, para más casi de la misma época.

Cierto que George W. Bush es un hombre blanco, pero creo que es el punto más bajo en la escala de calificacion de un presidente de EE.UU.
Lo veo demasiado alejado de la actuacion de un Ronald Reagan, o Bill CLinton, quienes hicieron respetar a los EE.UU. sin generar un rencor como hoy día logro este presidente.

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Re: La Guerra del Paraguay, 1865-1870

Mensaje por Esteban McLaren el Mar Dic 10, 2013 4:27 pm

ACCION DE DESBARRANCADO – 30 de diciembre de 1864
Guerra del Paraguay.

Efectuada la ocupación brasilera de la Banda Oriental el 30 de agoto de 1864, Paraguay no tenía otra alternativa que entrar en la guerra.

Fija su objetivo en la recuperación del Mato Groso, por dos razones: por un lado Paraguay reivindicaba como suyo el territorio ocupado por brasil, y por otro lado tenia necesidad de suprimir un enclave que lo amenazaba en la frontera.

Transportada en cinco vapores, tres goletas y dos chatas, el 24 de diciembre de 1864 sale desde Asunción la expedición Paraguaya bajo el comando del coronel de infantería Vicente Barrios, con 3.000 hombres y dos baterías, integrada además por el sargento de caballería Bernardino Caballero, que tendría destacada actuación heroica a lo largo de toda la guerra. Desde Concepción parten 3.500 hombres al mando del coronel de caballería Francisco Isidoro Resquín.

La expedición abatió las poderosas defensas del fuerte de Coimbra, capturando “tan considerable cantidad pertrechos y armamentos, que ellos solos representan al mayor parte de lo consumido por el Paraguay durante al guerra” (Blas Garay. “Compendio elemental de historia” .p.376), lo que también atestigua el teniente coronel Thompson: “Muchos cargamentos de pólvora y algunos de munición, fueron enviados al Paraguay, que puede decirse se surtió en aquellos depósitos brasileros de casi todo cuanto ha consumido en esta guerra” (Thompson. “La guerra del paraguay”.p.44)

Quince prisioneros “fueron remitidos al comandante de Villa Concepción, con todas las atenciones impuestas por el derecho de gentes”, (Resquin, general Don Francisco Isidoro. “Datos históricos de de a guerra del Paraguay con la Triple Alianza”. Escrito en 1871 y publicado por la Compañía Sudamericana de Billetes de Banco. Bs.As. 1895)

Fuente:
García mellid. Atilio. "Proceso a los falsificadores de la historias del Paraguay" Question Question Mad

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Re: La Guerra del Paraguay, 1865-1870

Mensaje por Esteban McLaren el Mar Dic 10, 2013 4:27 pm

URUGUAYANA – 18 de septiembre de 1865
Guerra del Paraguay.

Mitre acostumbraba agrandar sus “victorias” y disimular sus derrotas. En los partes disminuía o agrandaba las bajas según le conviniera a su ineptitud militar, y hablaba de la las bajas enemigas “tantas bajas, en su mayoría muertos” y en las propias”tantas bajas, en su mayoría heridos”.

La guarnición paraguaya de Uruguayana contaba con aproximadamente 6.000 hombres, mientras los aliados contaban con 17.000.

En el comunicado de rendición del 18 de diciembre, Mitre atribuía a la guarnición estar “compuesta de más de 6.000 hombres”, pero a renglón seguido y como arte de magia eleva el número, que resultó ser de “cerca de 7.000 hombres que desfilaron rendidos ante el soberano y los representantes de la soberanía de los pueblos aliados” (Mitre a Paz, desde Uruguayana, 18 de diciembre de 1865 – AGM.tII.p.324)

Agrandaba así Mitre su victoria, mientas Nabuco dice “Que cerca de 17.300 hombres, animados por todos los estímulos posibles y con poderosa artillería, venzan a 5.500 tropas sitiadas, restos de un ejército internado en país enemigo y con todas las comunicaciones cortadas, no es operación militar que pueda aumentar la gloria de ningún general...” (gloria que por otra parte nunca tuvo mitre.)

Mitre considera a las tropas rendidas como “botin de guerra”, tal como lo entendía del protocolo secreto de la Alianza, y por eso en el parte dispone: “La tropa del enemigo será dividida entre los aliados en partes iguales, con arreglo a las estipulaciones...”

Así fue que mientras los brasileros se arrebataban los prisioneros para venderlos como esclavos, el general Flores, con la aprobación implícita de Mitre, los incorporaba a los regimientos orientales y argentinos, obligándolos a combatir contra su patria.

El general Resquín da testimonio de las proposiciones que se le hicieron llegar al Teniente Antonio Estigarribia “por conducto de Juan Francisco Decaed, uno de los jefes del comité revolucionario que como hemos dicho funcionaba en la ciudad de Buenos Aires por algunos paraguayos que se pronunciaron en contra el gobierno de su patria a favor de los intereses de la triple alianza”.

Estos hechos están históricamente comprobados por un de los actores de esta operación, que atestigua en sus “memorias intimas”, que conservaba inédita en su poder el doctor Rafael Calzada. Dice Decoud que el 1° de diciembre llega con su padre a Uruguayana, y agrega que “El 5 de diciembre se dirigió mi padre al jefe Paraguayo en Uruguayana, teniente coronel Estigarribia, pidiéndolo un entrevista amistosa, la que fue reiterada el 7 de diciembre. La entrevista tuvo lugar el 8 y acompañaban a mi padre, Benigno Ferreira, Jaime Sosa y yo. De la otr parte se encontraba Estigarribia, los hermanos Salvañac, Zipitria y Gandia. La conferencia celebrada entre el comandante Decoud y Estigarribia produjo los resultados deseadas e influyó en el espíritu de éste para capitular” (Rafael Calzada. “Rasgos biográficos .p. 15-16)

Como consecuencia de la conferencia, Estigarribia se dirige a Mitre en estos términos: “V.E., si desea evitar el derramamiento de sangre esta en ocasión oportuna de hacerlo; pero de hacerlo con la altura que V.E. desearía en un caso análogo. Puede .E. abrir proposiciones dignas...”

Cuando López de entera de “la vergonzosa noticia de la rendición de Uruguayana”, lanzó una proclama condenando la conducta de Estigarribia, quien “responderá ante Dios y la Patria del único acto que con vergüenza registramos en la historia”, señalando la desesperada lucha librada por las tropas en Yatay, “sin el menor auxilio del cuerpo principal del mando del Teniente Coronel Estigarribia, únicamente separadas or el ancho del río, con tiempo y medios de pasajes” (Orden del día del mariscal López. Cuartel genral de Humaitá, 6 de octubre de 1865. “Partes oficiales”)

Fue generalizado el robo de prisioneros por los aliados para ser vendidos utilizados como esclavos, y no hubo oficial que no se llevara varios “paraguayitos” como botín.

En carta que escribe Mitre a Marcos Paz le dice “Nuestro lote de prisioneros en Uruguayana fue de poco más de 1.400. Extrañará a usted el número, que debiera ser más; pero por parte de la caballería brasileña hubo tal robo de prisioneros que por lo menos arrebataron 800 o 1.000 de ellos, lo que muestra a usted el desorden de esa tropa, la falta de energía de sus jefes y la corrupción de esa gente, pues los robaron para esclavos, hasta hoy andan robando y comprando prisioneros. El comandante Guimaraes, jefe de una brigada brasileña, me decía el otro día que en las calles de Uruguayana tenía que andar diciendo que no era paraguayo para que no lo robaran” (Carta de Mitre a Marcos Paz - 4 de octubre de 1865 - JMR.La guerra del Paraguay.p.239)

No sé de que se escandalizaba Mitre, que incorporaba forzadamente a los prisoneros paraguayos a su propia tropa, para luchar contra su Patria. Tampoco se daba por enterado Mitre que en 1852,luego de Caseros, Urquiza trasladó a Entre Ríos un contingente de 700 negros libres "para enseñarles lo que era la libertad obtenida el 3 de febrero, contra la dictadura". ¿No los habrá vendido a Brasil, como la caballada del ejército? (JMR.La guerra del Paraguay.p.240 - A. Zinny. Historia de los gobernadores. t.II.p.195)

En carta fechada en Humaitá el 20 de noviembre, López le protesta a Mitre por el trato dado por los aliados a los prisioneros paraguayos. Entre otros conceptos le dice que “Es de uso general y práctica entre naciones civilizadas atenuar los males de la guerra por leyes propias, despojándola de los actos de crueldad y barbarie, que deshonrando a la humanidad, estigmatizan con una mancha indeleble a los jefes que los ordenan, protegen o toleran, y yo lo había esperado de V.E. y sus aliados..."

Y continúa la carta de López:

“La estricta disciplina de los ejércitos paraguayos en territorio argentino y en la poblaciones brasileras así lo comprueban...y mientras tanto V.E., iniciaba la guerra con excesos y atrocidades...La bárbara crueldad con que han sido pasados a cuchillo los heridos del combate de Yatay...y acciones todavía más ilegales y atroces que se cometen con los paraguayos que mantenido la fatal suerte de caer prisioneros del ejercito aliado en Yatay y Uruguayana, V.E. los ha obligado a empuñar las armas contra la patria(...)haciéndolos traidores, y aquellos que han querido resistir a destruir su patria con sus brazos han sido inmediata y cruelmente inmolados. Los que han participado en tan inicua suerte, han servido para fines no menos inhumanos y repugnantes, pues que en su mayor parte han sido llevados reducidos a la esclavitud en brasil, y los que se prestaban menos por el color blanco de su cutis para ser vendidos, han sido enviados de regalo, como entes curiosos sujetos a la servidumbre. Este desprecio, no ya de las leyes de la guerra sino de la humanidad, esta coacción bárbara como infame que coloca a los prisioneros de guerra entre la muerte y la traición, o entre la muerte y la esclavitud, es el primer ejemplo que conozco en la historia de las guerras, y es a V.E., al emperador del Brasil y al actual mandatario de la República Oriental a quienes cabe el baldón de producir y ejecutar tanto horror”

Fuente:
García mellid. Atilio. "Proceso a los falsificadores de la historias del Paraguay"
Rosa, José Maria. "La guerra del Paraguay y las montoneras argentinas"

Question :wink: Mad

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Re: La Guerra del Paraguay, 1865-1870

Mensaje por Esteban McLaren el Mar Dic 10, 2013 4:28 pm

REPASO DEL PARANA- 3 de noviembre de 1865
Guerra del Paraguay.

Los contrastes de Yatay y Uruguayana obligaron a López un cambio de plan, que implicaba el repaso del Paraná, ancho de 3.000 metros, tarea inmensa para un ejército completo de 30.000 hombres, con todo el parque, armas, cañones pesados, municiones, bagajes, caballadas y 100.000 cabezas de ganado.

Además del ancho río, tenían la amenaza de la escuadra del brasileña. López le encarga al comandante Resquín, especial atención al movimiento de la escuadra: “La situación de Mbatará sobre la costa del río – le decía – puede ser ocupada por nuestra artillería ligera en caso de que la escuadra pretenda subir a molestar nuestro pasaje” (López a Resquín, Humaitá. 24 de octubre de 1865. “Proclamas”.p.161 – AGM.t.II.p325)

El comando de la operación le fue confiada al entonces teniente coronel José E. Díaz, destacado por su serenidad, coraje y pericia. En balsas que iban y venian apodadas por dos vapores, el repaso del río fue completado en cinco días en forma impecable y sin pérdida alguna.

La prensa liberal creyó ver el fin de la guerra y la rendición paraguaya y atribuyó a los ejércitos en retiradas, el “robo” de la hacienda que encontraban a su paso. López le había ordenado a Resquín retroceder “arreando toda clase de ganados y caballos que puedan en su marcha, y mandando dar recibos a sus propietarios, haciéndoles entender de que con esa operación necearía se quita recursos al enemigo, y que ese recibo que V. manda dar importa la obligación de pagarlos” (López a Resquín. Cuartel General en Humaitá. 30 de octubre de 1865) (ibidem)

Lopez cumplió estas normas de procedimiento hasta en las épocas más aciagas de la guerra, y mientras la prensa liberal acusaba de “robo”, nada decía de las normas de procedimiento que usarían los ejércitos aliados al entrar en territorio paraguayo (Ver: “Saqueo de Asunción")

Fuente:
García mellid. Atilio. "Proceso a los falsificadores de la historias del Paraguay" (es de terror el tipo este...)

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Re: La Guerra del Paraguay, 1865-1870

Mensaje por Esteban McLaren el Mar Dic 10, 2013 4:28 pm

El Fusil brasileño de "aguja" Dreyse en la guerra de la Triple Alianza

Si bien los fusiles rayados de avancarga "Minie", de calibre 14,8 mm dominaron el armemento de infantería brasileño, y como vimos volcaron la suerte de las armas hacia el lado aliado; tmbién el alto mando imperial, conocedor de la gran victoria prusiana sobre Austria en julio de 1866, se interesó por obtener aquellos maravillosos fusiles que lograron tan aplastante triunfo. Fué así que para diciembre de 1866 ya habían 2.000 brasileños armados con fusiles de retrocarga sistema Dreyse. El batallón armado con estas armas fue comisionado para realizar el ataque al Reducto CIerva, en el extremo sobre el río Paraguay del gran polígono de Humaitá. Creo que atacaron en febrero de 1868, siendo rechazados por la artillería y metralla paraguaya, luego otras unidades los siguieron capturando finalmente el citado enclave, completando de esta manera el cerco completo de Humaitá.
Estos fusiles no fueron muy populares entre las tropas, tal vez por la dificultad en su manejo, de manera qeu fueron sustituìdos por las carabinas de avancarga tan pronto como se pudo.
Vemos que no todos los puebles tienen en entrenamiento y la paciecia para manejar innovaciones.
Publico una imagen del Dreyse y su inventor
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el gobierno imperial del Brasil, ya hacía tiempo se había encargado de conseguir algunos ejemplares del fusil de aguja de Dreyse. He aquí un escrito, es un poco trabajoso leerlo porque está en portugués, y es de la historia del ejército brasileño. Pero es muy detallista y minucioso en los eventos que tienen que ver con la historia del Dreyse brasileño:

"A Dreyse foi a primeira arma realmente moderna (usando como padrão o vindouro século XX) a ser adotada pelo Exército Brasileiro. Apesar disso, é praticamente desconhecida, tanto na historia, quanto na documentação Brasileira.

Era um fuzil (se é que podemos usar este termo), de retrocarga e de ferrolho, usando um cartucho de papel combustível, ou seja, que se consumia durante o disparo. Seu nome comum era espingarda de agulha (ou "de alfinete", como seu usava na época), pois o percussor tinha a forma de uma agulha bem fina. Este, ao disparar a arma, atravessava o cartucho e a carga, para detonar a espoleta, presa à bala. Apesar do nome dado a ela no Brasil, não era uma espingarda, o seu comprimento a equiparando a uma carabina tradicional.

Apesar do que alguns autores colocam, foi feita apenas uma compra delas (provavelmente em 1850, pois já estavam aqui naquele ano), em Hamburgo, imaginando-se que seria um bom equipamento para distribuição aos mercenários alemães contratados para a campanha contra Rosas (1851). Consideramos este fato curioso, já que Hamburgo não fazia parte do Reino da Prússia e estas armas eram consideradas quase que como um "segredo de estado", não havendo, aparentemente, justificativa para a sua vinda para um país de pouca importância para os europeus, como o Brasil.
Certamente não eram armas regulamentares prussianas, como pode ser comprovado pela compra de um pequeno número de clavinas de Cavalaria – que não eram usadas por aquele país, pelo menos naquele período. Infelizmente, como existem no Brasil dezenas de Dreyses – de diferentes modelos, algumas com a modificação de Beck, de 1870 (!) – e como quase não há informação documental sobre elas, não podemos dizer muito sobre os modelos específicos usados aqui.
Seu emprego, entretanto, é bem mais conhecido. Compradas para a campanha de 1852-53, segundo o relatório do Ministério publicado em 1853, um pequeno número (não mais do que 190 armas) participou da campanha de Caseros. Há também informações que as clavinas foram distribuídas para a Cavalaria e para os colonos do Rio Grande do Sul. A curta experiência de uso no campo, não deve ter sido muito boa, já que foram colocadas em depósito logo após as operações – o mesmo não acontecendo com as tige, que ficaram em uso no 1º Batalhão de Infantaria. Em 1855 elas reaparecem novamente, cedidas temporariamente pelo Exército à Marinha, para armar as praças do Corpo de Infantaria de Marinha que compunha a expedição que iria ao Paraguai. Novamente, não devem ter sido bem vistas, pois retornaram ao depósito.

No início da Guerra do Paraguai, em 1866, foi feita uma avaliação das armas existentes no Arsenal de Guerra, mas o parecer foi negativo. Em 1868, tendo em vista o papel mais ativo do futuro Duque de Caxias na condução da guerra, elas voltaram a ser distribuídas. Como diz Dionísio Cerqueira sobre o ataque ao forte do Estabelecimento, onde elas foram usadas:

"O 15º [Batalhão], mais conhecido por Batalhão de agulha ou de atiradores, ia na testa, comandado pelo Méier, o nosso estimado instrutor de tige da Escola Militar. Estava armado com espingardas de agulha, das que deram aos prussianos de Moltke e Guilherme I as suas estupendas vitórias; e fora constituído por praças escolhidas dos outros corpos".
Infelizmente, o mecanismo das Dreyse era muito pesado, tornando a arma imprópria para o uso de caçadores (Infantaria ligeira). Além disso era delicado, pois a agulha, sujeita às temperaturas elevadas do disparo, destemperava-se com facilidade, quebrando-se e inutilizando temporariamente a arma. Finalmente, não havia previsão para a vedação da culatra, a não ser pelo ajuste mecânico das peças. Após alguns disparos, a sujeira se acumulava no ferrolho, fazendo com que gases escaldantes escapassem da arma, no rosto do atirador – uma coisa que, no mínimo, era extremamente incômoda.

Assim, durante o combate, as armas não foram muito bem sucedidas, como Dionísio Cerqueira complementa:
"Os soldados do 15º lançavam fora as espingardas de agulha, que falhavam muito e se apoderavam para combater das Miniés dos mortos e feridos dos outros batalhões"
Após esta batalha, as armas foram recolhidos a depósito, desaparecendo de nossa história, não sendo sequer mencionadas no Manual do Soldado Artilheiro, de 1872."

Publico una imágen que venía adjunta al artículo anteriormente citado, mostrando la "Única imagem conhecida de Dreyse publicada no Brasil. A peça de baixo é a agulha, que servia de percussor para o cartucho."


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Esteban McLaren
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Re: La Guerra del Paraguay, 1865-1870

Mensaje por Esteban McLaren el Mar Dic 10, 2013 4:32 pm

Comenzare a postear algunos datos del Archivo del General Mitre (Madri, 1910, Vols.1-20) (me limitare solamente al armamento


Comisaria de Guerra y Marina-suminstros para el ejército 31 de Agosto, 1865

Comprado a Dartenfels e hijos-2000 espoletas de granadas
Salidas: Entregado al ayudante Colins y con destino a la Concordía 100.000 cartuchos a bala de 14 adarmes con sus cebas correspondientes, 50.000 cartruchos a bala rayados con sus cebas,50.000 cartuchos a bala de carabina con sus cebas,50.000 cebas para repuestp, 100 Carabinas Vincennes

En previsión de una invasión del enemigo por el Chaco 8 Sept. 1865

"El buque remolcado por una cañonera (brasilera) llevara 2.000 armas de caballería y mil fusiles para la Prov. de Santa Fé, 300 fusiles para el Rosario y seis cañones rayados de a 6 "

Al Gral Emilio Mitre-9 de Sept. de 1865

" Se esta cargando en una goleta, que si concluye de cargar mañana sera remolcada por una cañonera brasilera. Lleva para usted seis magnéficos cañones rayados de a 6, recien comprados y recibido de Europa, que cuestan muy caros, 2.000 armas de caballería, 1.000 lanzas y 300 tercerolas y sables para el gobierno de esa provincia, 300 fusiles para ud y 1.000 para Oroño"

Mitre al Vicepresidente, Marcos Paz, 20 Oct. 1865
"
Lo unico que no mandare son 1.000 tercerolas, y dos mil sables que no los hay, y porque creo que debe de los que se le dieron antes, pide tambien 400 fusiles a chispa, que no hay, pero puedo mandarle de fulminante.."

Paz a Mitre, 27 de Junio de 1866

"Pienso mandarle por via de ensayo dos cañoncitos de acero de esta fabrica Krupp, de los que le hablo, rayados , de cargar por atras. El calibre es como el 4 nuestro, pero la bala solida pesa nueve libras. Pienso encargar cuatro cañones mas como estos para completar una bateria .Yo voy mas lejos de lo que ud. piensa, porque quisiera tener cañones de hasra 400, pero todavia no puedo decirle nnada de positivo, mientras no tenga una conferencia con el agente de la fabrica"

Paz a Mitre 12 de Julio de 1865

"Va mañana a (abordo del vapor Gral Flores) un cañón de acero rayado de que le habia hablado, yo creia que eran dos, pero es solo uno el que han traido de muestra. Las piezas de gran calibre que hace la misma fabrica son d eigual sistema,, cada cañón de 500 libras nos costara 39.00 pesos fuertes, el cañón solo"

Esteban McLaren
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Re: La Guerra del Paraguay, 1865-1870

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